Juventudes y poder: ¿inclusión real o simulación?
Instituciones electorales de todo el país están consultando a personas jóvenes sobre cómo mejorar su representación en las candidaturas 2026-2027. Un repaso a los datos y a la pregunta ética que dejan.
De cara al proceso electoral 2026-2027, el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) llevó a cabo, entre junio de 2025 y marzo de 2026, una consulta dirigida a personas jóvenes, adultas mayores, con discapacidad y de la diversidad sexual y de género, como parte de las "acciones afirmativas" que buscan garantizar su representación en las candidaturas.
De 4,127 cuestionarios recabados, 4,062 fueron validados, y de ellos 2,270 correspondieron a personas jóvenes —la participación más alta entre todos los grupos consultados—, frente a 983 personas adultas mayores, 411 personas con discapacidad y 398 personas de la diversidad sexual y de género.
El propio documento de convocatoria es honesto sobre un punto clave: todavía no existen las acciones afirmativas concretas, solo el compromiso de diseñarlas a partir de lo que la consulta arrojó. Es decir, la consulta es un insumo, no una garantía.
Esa distinción importa porque es exactamente donde se juega la diferencia entre inclusión real y simulación: escuchar a las juventudes no equivale automáticamente a darles espacios de decisión, financiamiento de campaña o posiciones ganables en las boletas.