El agave se desploma: la otra cara del boom tequilero
Una sobreproducción histórica hundió el precio del agave hasta niveles no vistos en años y ya golpea a jornaleros, pequeños productores y a la economía rural de Jalisco.
0Jalisco es sinónimo de tequila en el imaginario internacional, pero detrás de las etiquetas y las exportaciones millonarias hay una crisis que se ha profundizado durante 2026: el precio del agave azul se desplomó como consecuencia de años de sobreproducción.
Las cifras del ajuste son drásticas. La tonelada de agave llegó a cotizarse en 18,730 pesos en 2023, su punto más alto; para 2025 el promedio había bajado a 12,500 pesos, y las proyecciones para 2026 la ubican cerca de 4,500 pesos por tonelada, una caída aproximada de 64% respecto al máximo histórico. El origen del problema no es la falta de agave: en 2023 México registró una producción récord de 2.57 millones de toneladas, que ahora satura el mercado.
El excedente se refleja en el inventario de piñas almacenadas: de 17 millones en 2025 se proyecta un salto a 50 millones en 2026, equivalente a casi año y medio de reservas para la industria tequilera.
La sobreoferta no solo presiona los precios: también está dejando plantaciones abandonadas, lo que abre la puerta a una amenaza adicional, el picudo del agave, una plaga que prospera en plantíos descuidados.
Para los jóvenes de comunidades rurales de los Altos y otras zonas agaveras de Jalisco, donde el cultivo ha sido durante generaciones una vía de ingreso, el desplome de precios significa menos jornales, menos inversión en el campo y, potencialmente, menos oportunidades cerca de casa.