El banco genético mexicano que nació en el hielo antártico
Un investigador del CIATEJ, con sede en Guadalajara, participó en la primera gran expedición científica mexicana a la Antártida para construir el primer banco genético del país con microorganismos extremófilos.
0La Antártida es uno de los ambientes más hostiles del planeta: temperaturas bajo cero casi todo el año, radiación solar intensa y escasez de nutrientes. Y sin embargo, ahí sobreviven levaduras, hongos, bacterias y arqueas que han desarrollado mecanismos únicos para resistir el frío extremo. Ese mundo microscópico es ahora el objeto de estudio de un equipo mexicano en el que participa el Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (CIATEJ), con sede en Guadalajara.
Entre el 26 de enero y el 20 de febrero de 2026 se desarrolló la expedición CAMEX-1, organizada por la Agencia Mexicana de Estudios Antárticos (AMEA). El grupo zarpó desde Punta Arenas, Chile, a bordo del buque ucraniano Noosfera, y trabajó en la Base Académica Vernadsky, una estación de investigación ucraniana en el continente blanco, con participación también de investigadores de la UNAM y la UABC.
Por parte de CIATEJ, el estudiante de doctorado José Martín Márquez Villa formó parte del equipo que recolectó muestras de levaduras, hongos, arqueas y bacterias halófilas, entre otros organismos. El objetivo de fondo es construir el primer banco genético mexicano de microorganismos antárticos, un repositorio que permitirá analizar la diversidad genética de estas especies.
Los microorganismos extremófilos son una fuente valiosa de enzimas, pigmentos y proteínas capaces de funcionar en condiciones donde otras moléculas biológicas dejarían de operar, con aplicaciones potenciales en la industria, la farmacéutica y soluciones ambientales como la biorremediación. Para Jalisco, el hallazgo coloca a una institución tapatía en el mapa de un programa científico mexicano todavía joven en la Antártida.