Boletín tecno-filosófico: cómo pensar la inteligencia artificial sin perder la brújula
Un repaso de ideas y encuentros recientes para abordar la IA con criterio filosófico, ni con pánico ni con fe ciega.
La inteligencia artificial ya no es tema de nicho: aparece en el salón de clases, en el trabajo y en la conversación política. Estas son algunas coordenadas filosóficas para no quedarse ni en el entusiasmo automático ni en el rechazo automático.
Martin Heidegger, en su ensayo La pregunta por la técnica (1954), advirtió que la técnica moderna no es un instrumento neutral: es un modo de "desocultar" el mundo que tiende a convertirlo todo, incluidas las personas, en recurso disponible para ser explotado.
Dos noticias recientes se conectan aquí: el Princesa de Asturias 2025 a Byung-Chul Han, crítico de la autoexplotación digital, y la visita a Guadalajara del filósofo Daniel Innerarity, que advirtió sobre los riesgos de sustituir la deliberación ciudadana por soluciones algorítmicas.
El filósofo italiano Luciano Floridi coordinó en 2018 el marco AI4People, que propuso cinco principios para el desarrollo responsable de la IA —beneficencia, no maleficencia, autonomía, justicia y explicabilidad—, adaptando ideas de la bioética al terreno de los sistemas algorítmicos.
Para quienes quieran seguir la conversación con calma: el Día Mundial de la Filosofía, instituido por la UNESCO, se celebra cada tercer jueves de noviembre y suele ser ocasión de mesas y coloquios abiertos al público en universidades de toda la región.